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Cuando el populismo gobierna

El Fútbol Club Barcelona está pasando por uno de los peores momentos de su historia, la deuda astronómica no es lo único que asola a la entidad y azota al culé. Tras el batacazo en la Champions League, donde el Bayern de Múnich goleó por tres tantos a cero al conjunto blaugrana, la crisis en el club de la ciudad condal se ha acentuado.

El Partido

Los bávaros jugaron voluntariamente a dos marchas menos de lo que saben y, aun así, pudieron hacer muchos más goles. El encuentro tuvo dos claves: la primera fue el fútbol, el Barcelona fue un equipo sin su identidad, no defendió con el balón como lo dicta la Biblia de Johan Cruyff, es más, cedió el esférico y se arrinconó atrás sacando el autobús, puro estilo cholista.

Asimismo, la otra clave fue la supremacía del conjunto alemán en cuanto a físico se refiere, algo sorprendente puesto que el Barça descansó el fin de semana tras la decisión adoptada por el Consejo Superior de Deportes (CSD) de aplazar el encuentro frente al Sevilla. En cambio, el Bayern no corrió la misma suerte y disputó su correspondiente juego frente al Leipzig de Dani Olmo e Illaix Moriba. El resultado final no fue de ocho a dos como se recuerda, pero la sensación fue casi peor porque el Barça salió a no encajar otros ocho de nuevo, lo que supone un derrota antes de que el balón comience a rodar.

Las críticas

Las críticas justificadas no tardaron en salir, aunque no era de esperar que la propia televisión oficial del club catalán rajara de su equipo, poniendo el foco en Ronald Koeman: “La obligación de un entrenador que venga a entrenar al Barça debe ser defender este modelo y jugar de acuerdo a este modelo. No puedes firmar contratos dando la libertad absoluta al entrenador para decidir la filosofía, el modelo y el estilo de juego. Si no tenemos pelota sufriremos toda la vida porque no sabemos hacer eso. No podemos hacer catenaccio. El modelo es del club, no del entrenador”.

En el análisis posterior, el exfutbolista culé Salva García dijo al respecto del esquema que no es sistema para que juegue el Barça: “todas nuestras cualidades las destruimos con esta manera de jugar”. El periodista Lluís Lainz le contestó: “El Barça no había hecho nunca, ni lo hace habitualmente lo de jugar con defensa de 5 que en momentos del partido se ha convertido en línea de 6”. El diálogo continuó con quejas del exfutbolista respecto a que los jugadores de calidad del Barça no tocaban bola y Lainz responde que “no pueden entrar en contacto con la pelota cuando juegan a 80 metros de la portería”.

Crisis Laporta – Koeman

Barça TV es uno de los medios oficiales del club y portavoces del presidente Joan Laporta. El ataque hacia el entrenador neerlandés reabre un conflicto entre ambos que se ha vivido en los medios en los últimos días, Koeman trató de zanjarlo en la rueda de prensa previa al encuentro de Champions en la que dijo: “He tenido cositas con Laporta, pero estamos bien”, pero parece vigente por parte de Laporta.

Si por la espalda Laporta ataca a Koeman en Barça TV, en su cuenta personal de twitter es el presidente el que lanza un mensaje populista de esperanza y confianza a la afición, donde enfatiza que lo solucionará. Quién sabe si con Koeman al mando u otro entrenador.

“Hola Culés, estoy tan dolido e indignado como todos vosotros, debo deciros que lo que está pasando es uno de los escenarios que contemplábamos y os pido paciencia, os pido paciencia y que sigáis apoyando al equipo. También os pido confianza, confianza en los que estamos dirigiendo el club, necesitamos este margen de confianza y no tengáis ninguna duda de que lo arreglaremos, muchas gracias y Visca el Barça“, Joan Laporta en su cuenta de twitter.

La pincelada

El Fútbol Club Barcelona está en una posición de peligro como no se recuerda, a los 1.350 millones de deuda y 451 millones de patrimonio negativo, se le debe sumar la falta de identidad futbolística, la acumulación de lesionados con Jordi Alba, Pedri, Braithwaite, Dembelé, Agüero… La ausencia de estrellas como Messi o Griezmann, la preparación física de la plantilla, la crisis entre director y directivo y una afición que echa humo, que prefiere ver a gente de la casa defendiendo su escudo antes que a según qué futbolistas en el terreno de juego. Cuando el populismo gobierna, con todos estos problemas, el proyecto está abogado al fracaso.