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El amado y el odiado: Volumen II

La pasada noche a más de uno nos costó conciliar el sueño. El mercado de fichajes cerraba a las 23:59 del martes 31 de agosto. Muchos aficionados daban por cerrada la plantilla de su equipo en la mañana de ese mismo día. Otros, por el contrario, seguían poniendo emojis de tortuguitas por Twitter. Cada loco iba a su tema. Fabrizio Romano se convirtió en el hombre con más responsabilidad en el panorama del periodismo deportivo y la única fuente de confianza. El desenlace del mejor mercado de traspasos de la historia ha dejado un sabor agridulce para los equipos españoles. Bueno, para algunos ha sido más bien amargo.

En las oficinas del Atlético de Madrid el día prometía ser intenso. La plantilla estaba cerrada con la no salida de Herrera y Trippier, hasta que Saúl Ñíguez comunicaba a medio día que aceptaba la oferta del Chelsea. Tras dos meses mareando la perdiz decidió seguir los pasos de su ex-compañero Thomas Partey e irse en las últimas horas de mercado. Su ídolo, Fernando Torres, ya le avisó: “déjate de marketing y mete más goles”. Sin lograr lo segundo ha optado por que en Inglaterra le hagan edits de Better Call Saúl; ya tiene lo que quería. Esa decisión del ilicitano desató que Simeone pudiera cumplir su sueño más húmedo (después de fichar a Messi): el Griezback.

Simeone es un enamorado del francés, pues es la obra maestra del propio míster. Durante cinco años esculpió al jugador que tanto anhelaba tener en su equipo y era un auténtico viudo desde su marcha. Griezmann ha recogido cable y ha vuelto al lugar del que nunca se debió marchar. Sin embargo, su vuelta supone una guerra civil entre la parroquia rojiblanca. Un problema para los aficionados quienes pondrán unas altas condiciones para la redención de Antoine y un bendito problema para su entrenador, quien tiene una delantera de ensueño. Hablando en términos deportivos, el fichaje del francés eleva a los rojiblancos a una categoría superior. Una categoría en la que es candidato a todo y en la que deja muy atrás aquellos años de “el equipo del pueblo”.

El odiado de esta bilogía sigue siendo Antoine, pero el amado… no está tan claro. Saúl, a quien no se le puede negar su amor por las rayas rojas y blancas, ha provocado una sensación de sentimientos encontrados entre sus aficionados. Irse el último día de mercado no habla muy bien ni de el jugador ni de su entorno. Irse a un club en el que va a seguir sin ser titular, tampoco. Hacerlo tras las declaraciones que realizó ante Ibai, menos aún.

El jugador necesitaba un cambio de aires. El mantra del futbolista durante la charla en Twitch fue “la posición”. Sin querer echar la culpa a Simeone, pero finalmente quitándose responsabilidad y realizando una autocrítica prácticamente inexistente. El jugador perdió su posición ideal en el once debido a su bajón de rendimiento, esa es la única realidad. Pese a ello, Simeone le buscó lugar en casi cualquier parcela del campo y el futbolista cumplió sin rechistar. Pero en el último tramo de la charla dejó ver un ego que nadie imaginaba en él. El ilicitano estaba convencido de su potencial y de lo que era capaz de dar al equipo de no ser porque “la cabeza no le permitía desarrollar su fútbol debido a tanto cambio de posición”. De hecho se veía como máximo goleador del Atlético de Madrid en Champions League. Como cuando Mariano Díaz dijo que podía ser bota de oro en el Madrid, igual suena. Al final ha sucedido lo que era mejor tanto para Saúl como para el club y ojalá algún día pueda volver de Londres con otra mentalidad y con nivel para aportar al equipo. Que tanta paz (mental) lleve como descanso deja.

La salida de Saúl propició la incorporación de Griezmann, pero en esta ecuación falta el recambio de Antoine para el Barça: Luuk de Jong. El chiste se cuenta solo. El barco del Laporta navega a la deriva en can Barça porque de aquellos polvos estos lodos que le han llevado a convertirse en el mayor circo del fútbol español. La misma suerte corrió el navío del Real Madrid con el fichaje de Kylian Mbappé, el cual fue tocado y hundido por Al-Khelaifi.

Como decía antes, los rojiblancos pondremos unas altas cláusulas para el perdón de Griezmann. Entre ellas un cambio de peinado más que necesario y dejar los bailes ridículos. Hasta que eso no ocurra, la mayoría de aficionados disfrutaremos de manera resignada de la mejor plantilla de la historia del club. Por último, mis bendiciones a Iron MAG por su padreada al FC Barcelona. No seré muy de tirarle flores a los directivos de la S.A.D, pero chapeau por su gestión en la que también ha ayudado Bartomeu primero y Laporta después.