Un pozo más negro que cualquier mina

El Schalke 04 vive una de las peores situaciones deportivas de su historia. El club alemán atraviesa además una crisis institucional y económica que le han llevado a pedir un aval al estado federado de Rennania del Norte de 30 millones de euros para garantizar su supervivencia a corto plazo.

El conjunto minero lleva casi un año sin ganar en liga. El Schalke no gana en competición doméstica desde el 17 de enero de 2019; de perder los próximos dos encuentros encadenaría un año fatídico sin conocer la victoria. De hecho, el equipo alemán ya es el segundo equipo en el siglo XXI con más partidos sin sumar tres puntos: son 30 encuentros los que encadena el Schalke sin ganar, sólo superado por el Derby Country de la temporada 2007/08.

Los aficionados de un equipo que exhibe con orgullo una vitrina con varios trofeos (siete ligas, cinco copas y una UEFA), nunca hubieran pensado que llegarían a ver a este conjunto arrastrándose penosamente por los terrenos de juego. No sería la primera vez que el Schalke descendiera a la segunda división, el último descenso del equipo se produjo en la temporada 1987/88.

Además de los problemas deportivos, el estado institucional del club es algo que preocupa mucho a los cientos de miles de aficionados que el equipo tiene tanto en su ciudad, Gelserkirchen, con una amplia tradición minera, en especial del carbón, como fuera de la misma. El equipo levantó simpatías en todo el territorio alemán pues muchos mineros de otros puntos de la geografía alemana se sentían identificados con el espíritu del equipo. El equipo ya va por su cuarto entrenador en lo que lleva de temporada y el que ha sido su presidente durante los últimos diecinueve años, Clemens Tonnies, acabó por dimitir en medio de multitud de polémicas.

No obstante, es de extrañar que un equipo con una cantera tan prodigiosa pueda caer en las garras de la fragilidad económica. Neuer, Sané, Draxler o Goretzka son algunos de los últimos talentos de la entidad. El traspaso de estos jugadores generó en el club un beneficio de 125 millones de euros.

Lo cierto es que, a pesar de los desastrosos resultados, el Schalke no está ni mucho menos desahuciado en la lucha por la permanencia. Actualmente marcha último con cuatro puntos, a siete de la salvación. Todavía queda por ver si Christian Groos, actual técnico, logra levantar al equipo y quedarse en la categoría que, por historia, merece.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *