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Goles, pitos y césped

España empató un partido que dicen merecía ganar holgadamente. Cosas del fútbol. Quizá el deporte con la media de anotación más baja de los más practicados: la varianza hace que el mejor no gane siempre. Meter el balón en la portería durante un partido es más complicado que anotar un triple. Por ello la mayoría de encuentros del deporte rey se deciden por uno o dos tantos de ventaja. En el caso de España, por ninguno. Mientras que el gol sigue en boca de todos, nadie acaba de marcar y el marcador no se mueve.

Morata fue el gran señalado de la noche. El ‘7’ de la Selección no hizo más que fallar. Hay quien dice que lo hizo todo bien, menos anotar. Pero entonces, ¿acaso lo hizo todo bien? No. Y no seré yo quien apunte al ex de Madrid y Atleti como único culpable del mediocre empate ante Suecia. Luis Enrique puede tener la misma culpa que cualquiera de sus jugadores. Y cobardía no es algo que rezume el seleccionador: defenderá a capa y espada cada decisión tomada con la terquedad propia de su persona. Pero mientras Morata fallaba frente al portero, Gerard Moreno se encontraba sentado en el banquillo de La Cartuja. El delantero con más goles en Europa sólo por detrás de Lewandowski, Messi, Cristiano, André Silva, Haaland, Mbappé y Lukaku. No está mal.

Algunos sectores de la prensa han cargado con dureza hacia los aficionados que se concentraron en las gradas del estadio. Los espectadores pitaron y abuchearon al conjunto nacional en colectivo y a la actuación de Morata en particular. Por poder, un aficionado que paga 120 euros por una entrada puede hacer lo que quiera dentro del margen que ofrece la Constitución. Y como no gustó lo que había sobre el verde, el ambiente sevillano se cargó de quejas, pitos y seguro que alguna súplica que recordaba los no convocados.

El césped parece ser que no estuvo a la altura. Más bien lo estuvo demasiado. Por ello los jardineros echaron horas extras y se quedaron mimándolo hasta la madrugada. Porque todo el mundo sabe que son ellos los encargados de hacer que la Selección gane los partidos. Quizá los únicos señalados, de manera indirecta, por Luis Enrique. Y los pobres cumplieron con su cometido. Dice en seleccionador que cuando a los mejores jugadores les cuesta controlar un balón es porque el césped no está del todo bien. Pero que no nos engañen, que nosotros hemos visto a Ronaldo Nazario jugar en un campo de cabras las semifinales de la UEFA y dar un recital.

Las portadas de las cabeceras amanecieron con un generalizado «faltó el gol». Pero el gol es lo único que diferencia el fútbol de otra cosa. Sin él, no hay balompié. Mejor dicho, no se concibe la victoria. Quizá debemos resignarnos a eso, a empatar a cero eternamente y ganar el torneo en los penaltis. Ojalá.

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