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La traición, hermano

Cristiano Ronaldo quiere marcharse de la Juventus. Su agente, Jorge Mendes, busca colocárselo al Manchester City de Pep Guardiola. Aunque todavía quedan flecos importantes por cerrar en la operación, la intención del portugués ha quedado clara. Ya en el primer partido de Serie A de la Juventus, Cristiano Ronaldo arrancó desde el banquillo parece que por decisión propia. El estado de rebeldía parece haberse instaurado en Turín.

Con esta operación, Cristiano Ronaldo deja claro que no tiene la cabeza puesta en su historia como jugador. Para que nos entendamos: al luso sólo le importa ganar. El resto es superfluo. Esto en sí no desemboca en un problema; el ansia de victoria de uno de los mejores jugadores de la historia es insaciable. Pero Cristiano Ronaldo ya ha dejado claro que no juega para el escudo, sino para el dorsal.

Habiendo hecho historia en el Manchester United, Cristiano Ronaldo no le hace ascos a un futuro vestido de sky blue. Muchos se han tomado la noticia como algo personal y lo cierto es que se puede llegar a comprender. El delantero puede “traicionar” su pasado en los diablos rojos y en el Real Madrid. Aunque esto ya quedó claro allá por el verano de 2018 con su precipitada salida del club blanco. Abandonó el equipo del que es máximo goleador histórico para embarcarse en el proyecto de la Juventus.

Hoy se puede decir que su paso por Turín no ha sido un éxito total. Dos campeonatos de Serie A y una Copa de Italia es todo lo que el portugués ha conseguido. Los naufragios en Champions han sido sin duda las piedras que más pesan en los bolsillos de Cristiano Ronaldo. A pesar de que ha sido de los mejores en las eliminatorias, el ridículo de la pasada edición con la eliminación frente al Oporto no se olvida.

El Manchester City quiere llevarse a Cristiano gratis. La Juventus pide de 25 a 30 millones por el jugador. Si lo quieren gratis, que vengan el año que viene, dirá Agnelli. Y razón no le falta. Pero la inestable situación de Cristiano puede propiciar una salida precipitada de Turín. Igual que de Chamartín: la historia parece repetirse mientras los aficionados se preguntan si realmente vale la pena valorar como jugador franquicia a un tipo que sólo busca el éxito.

Allá cada cual con sus juicios, pero lo que queda claro es que Cristiano Ronaldo no es un one club men ni pretende serlo. Con 36 años y en el ocaso de su carrera, Cristiano se ha empeñado en ganarse la enemistad del planeta fútbol. Los números y resultados están ahí. Su carrera no se pone en duda. Pero quizá coincidan conmigo en que hay modos más elegantes de querer al aficionado.

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