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Se hunde un estilo

Como director de este medio me veía en la obligación moral y profesional de crear un espacio de opinión personal que fuera un foro para todos los amantes de este deporte. Así pues, aquí estoy.

El tema candente son las eliminaciones de dos de los máximos favoritos a llevarse esta atípica versión de la Champions League: Barça y Manchester City han caído prematuramente en el cuadro dando paso a una nueva era en el fútbol. Hablo de nueva era porque francamente es lo que percibo en el fútbol moderno o actual; es decir, se han dejado los modismos y la creación horizontal del juego a un lado para dar paso a un fútbol total, mucho más agresivo y vertical que favorece a los equipos con una condición física encomiable.

Los últimos partidos de Champions League han sido la confirmación de la teoría, pero como todo cambio, éste no sobreviene repentinamente. Hemos sido testigos de cómo el tiki taka ha ido cuesta bajo año tras año tras la eliminación de España en el Mundial de 2014 y el paso de Luis Enrique por el Barcelona (aunque el estilo de este entrenador pudiera diferenciarse en algunos puntos con el de Guardiola o Del Bosque). Temporada tras temporada, especialmente en competiciones de eliminatorias directas, se ha ido demostrando que un juego pasivo y estático ya no lleva a ningún lado. Es más, el Real Madrid de Zidane consiguió ganar tres Champions consecutivas apostando por un estilo de juego más eléctrico y físico.

El Barça no ha conseguido llevarse el máximo título continental desde la temporada 2014/15, es decir, hace exactamente cinco años. En esos años tampoco fue capaz el Manchester City de Guardiola de hacerse con la ansiada orejona. El Ajax que tanto deslumbró la pasada edición de Champions no logró batir al Tottenham de Pochettino. Se podría decir en resumen que no vale anclarse en el pasado en la época del fútbol contemporáneo y entrenadores como Nagelsmann o Flick nos lo han recordado en las últimas jornadas a golpe de buen hacer y goles, bastantes goles.

Pero no se trata únicamente de una cuestión de conversión de disparos, el asunto es mucho más complejo: presión alta, trabajo en bloque e intervencionismo en el partido son tres de las muchas claves que ponen la balanza del lado del nuevo juego.

Aun así, sigo pensando en que es posible que me equivoque, por ello insto a los lectores a que dejen su opinión en los comentarios o en nuestras redes sociales.

David Jiménez Flores
Fundador y director de elplantillazo.com

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