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“Tiburon” Puyol

La fidelidad. Esa palabra que no todo el mundo parece comprender y que cuesta tanto conseguir. Parece algo sencillo, pero hasta las parejas destinadas a estar juntas toda la vida, tienen un fin. Y si hablamos de fútbol, cualquier cosa puede suceder. No obstante, la historia y grandes futbolistas han demostrado que la palabra fidelidad no es algo que parezca imposible. Ser fiel a lo que uno ama y siente. Con Carles Puyol, no hay duda de eso.

Puyol siempre ha sido un tipo normal. Un futbolista alejado del ruido y de las grandes fiestas. Un hombre que sólo tuvo amor para un único club, el Barcelona. Un tipo que veía en el fútbol algo más que un deporte. Un futbolista que dejaba todo por y para su equipo sin importar las consecuencias físicas que podía traerle. Como dijo el gran Franco Baresi, “Puyol pone la cara donde a cualquiera le daría miedo meter el pie”. Y que gran verdad.

Puyol ha pasado toda su vida futbolística sin conocer enemigo alguno. Tanto dentro como fuera del campo, Puyol siempre fue un hombre respetado. Un futbolista que solo se dedicó a jugar y defender con honor su camiseta. Alejado de todo tipo de polémica y con la palabra siempre como solución, el ex capitán blaugrana fue un ejemplo dentro y fuera del campo. Y que gran oportunidad de definir la palabra fidelidad que con Carles Puyol como ejemplo.

Nacido en Puebla de Segur (Lérida), Puyol llegó a la casa blaugrana en la temporada 1995-1996. En el filial del equipo catalán jugó más de 80 partidos y tras cuatro temporadas en el filial, debutó con el primer equipo frente al Valladolid, en un partido de liga. Van Gaal fue el encargado de abrir la trayectoria de Puyol en el Barcelona. Aunque comenzó jugando como lateral derecho, Puyol destacó por ser un central fuerte y portentoso. Su garra y gran juego defensivo lo llevaron a ser un fijo en el once titular durante toda su carrera deportiva.

En el año 2000, la selección española llamó a su puerta. Jose Antonio Camacho, seleccionador nacional por aquel entonces, convocó a Puyol para jugar un partido amistoso frente a Holanda en el estadio de La Cartuja (Sevilla), debutando al mismo tiempo que su compañero Xavi Hernández. Con el equipo nacional, rápidamente se ganó la confianza de los seleccionadores y comenzó a ser un fijo en las convocatorias españolas. Además, junto a Gerard Piqué, formó una de las mejores duplas defensivas de la historia.

Con Puyol en el centro de la zaga, España formó una defensa grandiosa y un equipo de garantías de cara a las competiciones internacionales. Puyol formó parte de la mejor época española de la historia, consiguiendo la Eurocopa de 2008 y el Mundial de Sudáfrica 2010, donde fue el gran protagonista de las semifinales frente a Alemania. Gracias a su majestuoso cabezazo, España llegó a la final de un Mundial por primera vez en su historia.

Fue en la temporada 2005/2006 cuando Puyol pasó a ser nombrado capitán del FC Barcelona. Y ese fue el gran paso del club para tener como líder a uno de los mejores ejemplos futbolísticos del panorama español. Con él de capitán, el Barcelona consiguió su segunda Copa de Europa y el histórico “sextete”, formando un equipo imparable y dando lugar al mejor Barcelona de la historia.

Aunque no cabe duda de su compromiso dentro del campo, Puyol siempre dejó detalles de respeto hacia los contrincantes. Aunque fuera del campo, también dejó momentos inolvidables. Puyol no sólo lideraba en el campo, sino también fuera de él, manteniendo a los jóvenes jugadores con los pies en la tierra y con la palabra humildad siempre presente.

No faltan anécdotas sobre su persona. Fue capaz de repetir un curso escolar por estar junto a su mejor amigo o bajar del carro de los lujos y los grandes caprichos de los jugadores de la cantera. Marc Crosas, futbolista que militó en la entidad blaugrana y Giovani Dos Santos protagonizaron una gran historia junto a Carles Puyol. Marc cuenta que saliendo del entrenamiento con el primer equipo, todos fueron citados para recibir los coches de la temporada. Ambos jugadores del filial con 17 o 18 años, pidieron un Audi Q7, un todoterreno de los más potentes que la marca alemana podía entregar. Pero todo se frenó cuando Carles Puyol se opuso totalmente a eso. En palabras de Puyol, el capitán dijo que “con 18 años no podéis conducir un Q7 porque entonces que conduciríamos cuando tus viésemos 30”. Toda una lección de humildad para los jóvenes jugadores que acabaron recibiendo un Audi A3.

Pero la trayectoria de Puyol como futbolista comenzó a acabarse cuando las lesiones de rodilla fueron las grandes acompañantes durante las dos últimas temporadas. Aún así, Puyol siguió formando parte del plantel siendo una de las figuras más destacadas del vestuario. Finalmente, en la temporada 2013/2014 anunció su retirada del fútbol.

Casi veinte años de carrera profesional al servicio de un solo club y saliendo por la puerta grande. Siempre trabajando en silencio y fuera de los focos mediáticos, Puyol dejó en Barcelona un hueco que a día de hoy nadie a sabido representar con franqueza. Desde su retiro, su pareja de baile, Gerard Piqué, ha visto como han ido llegando y saliendo todo tipo de jugadores que intentaron coger el puesto que dejó Puyol. Y a día de hoy, se puede decir que ninguno de ellos estuvo a la altura.

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